K-Pop Friday: BIGBANG – Fantastic Baby

Los BIGBANG se nos hacen mayores. Después de un 2011 plagado de escándalos (el accidente de Daesung, los coqueteos de G-Dragon con las drogas), vuelven más maduros para conquistar de nuevo Oriente e intentarlo con Occidente. Pero eso no significa que vengan menos mamarrachos. Al contrario. Si nos hicieron creer que se habían atemperado en ‘Blue‘ y ‘Bad boy‘, ahora, esos MVs se nos antojan meros teasers del hipnótico y excesivo ‘Fantastic Baby’.

Como todos los grandes creadores de nuestro tiempo, BIGBANG saben inventar un nuevo concepto estético cada vez que presentan un disco. En esta ocasión, el ciberbarroco. En ‘Fantastic Baby‘, los BIGBANG más mamarrachos de la historia (el flequillo interminable de G-Dragon, el look militar decimonónico de T.O.P, los tatuajes de pega de Taeyang, Daesung de surfero californiano, los arañazos de Seungri…) se coronan reyes de su propia nación, en la que lideran una revolución para que la música, prohibida por un malvado gobierno anterior, vuelva a los oídos de sus ciudadanos.

 

 

Una música, como casi todo el K-Pop, machacona y repetitiva, pero increiblemente pegajosa. Una vez que escuches ese Boom Shakalaka, nunca más podrás sacártelo de la cabeza. Si deseas intentarlo, puedes aplicar como terapia de choque este vídeo en el que esa condenada frase se repite sin cesar durante 10 minutos. Mis pruebas con un conejillo de indias dan fe de que es completamente inútil: ‘Fantastic Baby’ es la canción más delirantemente adictiva de la temporada.

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