Host & Guest (Shin Dong-Il, 2005)

Hay películas que son necesarias, al menos si nos atenemos a la afirmación de Ricardo Piglia de que el cine sustituyó a la novela decimonónica como medio de denuncia social. Si creemos que las películas son más que una expresión artística o un mero entretenimiento, entonces podemos afirmar que ‘Host & Guest‘ es una cinta imprescindible para conocer un aspecto fundamental de la Corea del Sur actual: la guerra.

Porque, aunque no seamos conscientes de ello, Corea del Sur está en guerra con Corea del Norte y, por ello, todos los hombres del país deben servir al ejército del país durante dos largos años, ya que el enemigo puede atacar en cualquier momento y todos los ciudadanos han de estar preparados para darles la réplica a esos malvados comunistas del norte. Debido a sus raíces confucionistas, que apelan a la unidad de toda la sociedad, hacer el servicio militar se considera una importante contribución al país. Los coreanos van a la mili orgullosos de otorgarle a la Madre Corea 24 meses de sus jóvenes vidas. ¿Todos? Pues no. Aunque los demás intenten ignorarlos o los traten como apestados, los objetores de conciencia existen. Y de este tema tan incómodo para un país tan militarizado se ocupa ‘Host & Guest’, una valiente propuesta del realizador Shin Dong-Il.

‘Host & Guest’ narra la relación entre un cínico profesor recién divorciado y un joven cristiano con el que entabla una extraña amistad. La cinta avanza a trompicones entre la comedia y el drama costumbrista, con escenas más logradas que otras, siendo el conjunto algo desigual, sostenido enteramente por el buen trabajo de los actores, el veterano Kim Jae-rok y Kang Ji-hwan (‘Rough cut‘). Pero, a pesar de su irregularidad, el final de la cinta revela su magnitud, cuando el joven protagonista se enfrenta a la cárcel por negarse a marchar al servicio militar debido a su condición de cristiano. Reflejar esta situación es admirable si comprobamos que las únicas reflexiones en el cine coreano reciente sobre el tema son sobre las consecuencias que produce en los hombres su paso por el ejército, desde las muy veladas críticas de la comedia ‘Speed Scandal’ a la mucho más contundente reprobación que plantea el gran Lee Chang-dong en ‘Peppermint candy’. Pero ninguna otra cinta surcoreana se había atrevido a mostrar a un personaje que se negase a cumplir su obligación para con el estado, exponiendo además, sus motivos para ello.

Por supuesto, Shin Dong-Il consigue plantear este debate en una película de bajo presupuesto, casi el reverso de las mastodónticas producciones bélicas surcoreanas como ‘Lazos de guerra’ o ’71 into the fire’, en las que se puede reflexionar sobre el sinsentido de las guerras pero no sobre el sinsentido de un servicio militar excesivamente largo en el que todos los hombres de Corea del Sur están obligados a invertir alegremente dos años de la mejor etapa de su vida por el temor de sus autoridades a una conflagración que puede no llegar a producirse jamás. Por este planteamiento que invita a hacernos pensar, si, repito, concebimos el cine como algo más que una diversión para pasar el rato, ‘Host & Guest’ es una película que merece ser vista.

Nota: 6/10
Lo mejor: que incite a la reflexión sobre lo absurdo del servicio militar coreano.

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