Don´t believe her / Too beautiful to lie (Bae Hyeong-jun, 2004)

¿Qué es el encanto? En la Wikipedia, ese almanaque zaragozano del siglo XXI, no viene. Bueno, sí, remite a un pueblo de San Diego. Y según la RAE, es una “persona o cosa que suspende o embelesa”. Pues vale. Me quedo sin una explicación de por qué afirmamos que algo o alguien tiene encanto. Pero, si alguien me pregunta, le responderé que, para mí, el epítome del encanto es ‘Don´t believe her/Too beautiful to lie‘.

Esta comedia sin pretensiones de Bae Hyeong-jun es una de las películas coreanas más sencillas y divertidas a las que uno puede asomarse. Las comedias románticas coreanas son un subgénero de difícil digestión para el espectador occidental por varios motivos: por su propensión a acabar en tragedia (‘Almost love’, ‘A man who was Superman‘), por su desmesurada edulcoración, por su escasa originalidad (ambos rasgos compartidos con las cintas norteamericanas a las que pretenden emular) o por su exceso de la misma (lo que ocurre con frecuencia en las obras de Kwak Jae-Young, ‘My Sassy Girl‘ o ‘My mighty princess’), rasgo que puede molestar a alguien que sólo quiera pasar un rato entretenido y sin complicaciones. Pues bien, para todos ellos, para todo el mundo en definitiva, ya que todos tenemos momentos así, ‘Too beautiful to lie’ es la película perfecta.

‘Too beautiful to lie’ sólo puede definirse como encantadora. No es muy original. De hecho, saquea sin miramientos el argumento de la reivindicable comedia americana ‘Esposa por sorpresa‘, con Goldie Hawn y Steve Martin. Tampoco es demasiado trascendente, pretende únicamente que el espectador acabe el visionado con una sonrisa. Lo que la eleva por encima de las cintas para consumir y olvidar es algo difícilmente definible, un encanto especial que proviene del aprovechamiento de los recursos de la comedia clásica.

Esta película tiene todas las constantes de la comedia romántica: rebuscado encuentro casual, equívocos disparatados, situaciones ridículas, tránsito paulatino de la indiferencia al amor y un final que deja claro que no importa quién seas o de dónde vengas, siempre habrá alguien que te quiera. La historia, una ladrona de poca monta que se hace pasar por la novia de un apocado chico de pueblo, no es nada del otro mundo, pero ‘Too beautiful to lie’ queda por encima de la media de cintas coreanas por su mesura, no abusando ni de los aspectos dramáticos (que los hay, claro) ni de los grotescos, ni tampoco del almíbar, que solamente paladeamos un poquito al final.

Mención especial para los actores, en especial los protagonistas, los estupendos Kang Dong-Won y Kim Ha Neul, que se compenetran a la perfección y despliegan una buena química en pantalla, algo de lo que suelen adolecer los amantes cinematográficos surcoreanos, que queda bien patente en la emocionante escena en la que se sientan a hablar en una colina. Ha Neul nos regala una interpretación magnífica en la que ríe, canta, llora o se pone en ridículo, todo con una naturalidad pasmosa. En definitiva: encantadora.

Nota: 9/10
Lo mejor: las interpretaciones de la pareja protagonista.

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