GLove (Kang Woo-Suk, 2011)

Los dramas deportivos son un género denostado en Occidente. Bueno, con Occidente en este caso me refiero a Hollywood, en Europa es un género prácticamente inexistente. La culpa de que detestemos las películas americanas sobre gestas deportivas se debe a que apelan a una emotividad y un patriotismo bastante pasados de rosca. Pero los coreanos, en su práctica de adaptar un género inventado por los yankis a su propia idiosincrasia, han decidido insuflarle nueva vida a una clase de historias que generalmente asociamos con rocambolas series de dibujos animados, como la mítica ‘Campeones’.

GLove‘ está bastante alejada de la inverosimilitud de aquel anime japonés en el que Oliver y Benji lo ganaban absolutamente todo, pero también de la trasnochada épica de las cintas americanas, como la reciente ‘The blind side’. Narra la historia, inspirada en un hecho real, de un equipo de béisbol integrado por alumnos de una escuela para discapacitados auditivos que logra participar en el campeonato de institutos estatal. Uno de los mayores aciertos de la película es presentarnos como un logro el hecho de que los chavales consigan participar en el torneo y pierdan dignamente en su primer partido. Si esto hubiese sido una serie japonesa, no sólo habrían ganado el campeonato, sino que arrasarían hasta en los mundiales.

‘GLove’ está emparentada con cintas como ‘Marathon’ no solamente por su temática, también por el tono distendido con el que están narradas. Por supuesto, hay escenas dramáticas que esperan que sueltes una lagrimita o dos, pero priman el costumbrismo y el sentido del humor frente al melodrama desgarrador. Kang Woo-Suk es un director capaz de cambiar de géneros con la misma facilidad con la que nos cambiamos de calcetines. De su anterior trabajo, el thriller ‘Moss’, salta al drama deportivo, demostrando que mantiene el pulso narrativo y la sobresaliente capacidad de sacar lo mejor de sus actores. Aquí repiten con él los protagonistas de ‘Moss’, Jung Jae-Young y Yoo-Sun, que vuelven a ofrecernos unas estupendas interpretaciones, ayudadas por unos diálogos brillantes. Kang Woo-Suk no es un director excesivamente original ni imaginativo. Su puesta en escena es completamente plana, pero demuestra que sabe sacarle partido a un buen guión dejando que sea éste el que se luzca.

‘GLove’, a pesar de su excesiva duración (cerca de 2 horas y media), no aburre en ningún momento, aunque para el público occidental no acostumbrado al beisbol pueden resultar fatigosas por abstrusas las secuencias de los partidos. Pero todos podemos sentirnos identificados con el comedidamente realista afán de superación de esos chicos sordos que no protagonizan una gran gesta pero no por ello son menos dignos de admiración.

Nota: 6/10
Lo mejor: convertir una poco original historia de superación personal en algo ameno y divertido.

Esta película forma parte del Primer Festival Pirata de Cine Asiático que organiza Lost Highway Blog.

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