M (Lee Myung-se 2007)

Una noche, en un bar cuyo nombre no consigues recordar, tomaste un cóctel que te entusiasmó. Entre todo el marasmo etílico de aquellos días, aquel inefable brebaje se destacó en tu paladar y quedó grabado en tu memoria. Un día en el que te propusiste hacer cócteles en casa, recordaste el sabor todavía pegado a tu lengua. E intentaste llevarlo a cabo: cogiste todas las botellas que tenías en casa y las mezclaste. Como Homer en aquel capítulo de los Simpson, también echaste un poco de un jarabe para la tos, Romilar, que dicen que coloca bastante. Pensaste que habías descubierto el ingrediente secreto para elaborar el mejor cóctel que la humanidad haya conocido. Pero erraste.

M‘, la cinta perpetrada por Lee Myung-se, realizador de la muy aclamada ‘Nowhere to hide’, no es más que un cóctel cuyos ingredientes hacían presagiar que su sabor sería inolvidable. Pero las mezclas audaces pueden ser desastrosas. ‘M’ cuenta de la manera más confusa posible una historia muy simple: un escritor en plena crisis creativa empieza a recibir las espectrales visitas de su primera novia, muerta muchos años atrás. El principal componente de la cinta es, sin duda alguna, ‘El resplandor‘. Podemos observar varias situaciones -incluso planos- calcadas de la adaptación de Stephen King que rodó Stanley Kubrick, como el del fantasmagórico bar al que acude el protagonista o a éste escribiendo la misma frase una y otra vez en la pantalla de su ordenador.

Pero ‘El resplandor’ no es el único ingrediente de ‘M’: el director decide añadirle unas gotitas de ‘Vértigo‘, de Hitchcock, con la confusión constante entre la esposa del protagonista y su amante muerta, que en muchos momentos parecen ser la misma. También hay algo del cine de terror japonés, en especial de Kiyoshi Kurosawa, a ratos el ambiente tétrico y sombrío recuerda a películas como ‘Pulse‘, o puede llegar a parecerse a David Lynch esa manera que la historia tiene de retorcerse sobre sí misma revisitando personajes y situaciones ya vistos pero con ligeras variaciones, a la manera de ‘Inland Empire‘.

Aunque a priori esta combinación parezca interesante, el estilo especialmente rebuscado con que se ensaña el realizador y que pretende ser audaz, acaba resultando cargante, y malogra las interpretaciones de dos excelentes actores como son Kang Dong-Won y Gong Hyo Jin. Pero el desastre se completa con la adición de un último y terrible ingrediente: una pizca de ‘Ghost’, en un final no por predecible menos edulcorado. En resumen, un cóctel empalagoso que, al final, poco puede acercarse a la grandeza de (algunos de) sus referentes.

Nota: 3/10
Lo mejor: solamente recomendable para fans acérrimos de Kang Dong-Won.

3 comentarios sobre “M (Lee Myung-se 2007)

  1. No tengo fuerzas para verla otra vez. Si tan evidente es que no la he entendido, tal vez tú podrías explicármela🙂

    1. Hombre, a ver. Como gran seguidor del cine coreano que veo que eres (no sé si también del resto de países asiáticos) entenderás lo que significa para otro seguidor poner esta película dentro del grupo de las fantasmadas asiáticas que como sabes proliferaron en estos años, dejando al final muy poco que merezca la pena.
      En está película hay mucho más que una simple historia de fantasmas, en realidad no sabría decirte ni siquiera si existe tal fantasma, me inclino más a que no, pero la verdad es que creo que es lo de menos.
      El protagonista se presenta desde el principio como una persona con un carácter muy peculiar que creo que será clave para entender de donde viene todo el asunto. Él es muy introvertido y, digamos, un poco pasivo ante la vida. Esta actitud es la que le hizo no cuidar aquella relación de años atrás que en su momento no valoró pero que ahora resurge en su confusa mente como su amor verdadero. Para colmo la chica muere y esto le deja un sentimiento de culpa tan traumático que hace que lo aparte hasta el punto de olvidarse completamente de todo. Ésto sólo sería posible en una persona con un carácter tan especial como el suyo. Se podría pensar también que todo se origina con la catarsis creativa del escritor que hace despertar a ese recuerdo que tenía escondido. Lo interesante en la película es la forma en la que van surgiendo los recuerdos en su mente, y como éstos evolucionan, sin dejarte diferenciar la mayoría de las veces entre lo real y lo imaginario o soñado, ya que estás viéndolo todo desde dentro de Min Woo (el prota). Así es como va resurgiendo Mimi y todas las vivencias que lleva asociadas su recuerdo. Primero de forma muy grosera, como una desconocida en un bar que se sube a cantar una canción que a él le resulta muy familiar en ese momento (no es casualidad, es la que cantaba ella mientras él tocaba la guitarra cuando estaban en el instituto. Así se conocieron la primera vez y así la está volviendo a conocer ahora en su memoria), pero si te fijas en la canción (que tendrás lugar de conocer en su totalidad poco después. Por cierto, es una canción coreana de los años 70 muy famosa allí) verás que sólo coincide un poco la letra, la música es otra mucho más burda, y la interpretación que ella hace es más burda aún; es un recuerdo vago y así es como se presenta al espectador. La evolución de los recuerdos en su mente se va haciendo cada vez más nítida y menos símbolica (“menos poético, más específico”), al mismo tiempo se va haciendo también más cruel. Desde que escucha a un ex compañero de clase (al que tampoco recordaba y finge acordarse de él por cortesía) hablar de ella en la boda la visión onírica y la del recuerdo real vivido se cruzan por primera vez. Esa visión más realista de Mimi tampoco se muestra al espectador como algo completamente racional, por supuesto el recuerdo está teñido de cierta idealización o mitificación; por ejemplo las escenas de la barbería y los paseos en bici que parecen sacadas de un manga romanticón. Es la perspectiva de quien se siente culpable y la ve como a una víctima pura e inocente, hasta el punto de lo cursi. No creo que sea por pomposidad o artificiosidad, es simplemente un recurso. Otro personaje que dice mucho con su actitud es la novia actual, a la que está volviendo a hacer lo mismo que a Mimi.
      El argumento puede gustar o no, pero para mí es lo de menos. Como sabes, en las artes en Asia, a menudo importa más el “cómo” que el “qué”.
      Resumiendo, lo que me gustó de la película es como el director interpreta visualmente algo tan complicado como los sueños y la visión peculiar de la realidad de una mente que es la del protagonista de la historia. En ese sentido creo que este film es un éxito que a menudo por su complejidad no se sabe valorar. Tengo la creencia de que Lee Myeong Tse para hacer esta película se basó en “El Maquinista” de Brad Anderson, de tres años antes, que también pretende transmitir al espectador la visión peculiar de una mente trastornada utilizando mucha simbología y lengüaje onírico (elementos reales que se funden para crear un todo confuso e irreal), aunque desde una base argumental más negativa y mucho menos romántica y poética. Es ésta una película que cada vez que la ves descubres algún elemento simbólico nuevo, con M ocurre igual, hasta el título lo es.
      Perdón por la parrafada. Espero haberme explicado bien (seguramente no) y de nuevo te invito a que le des una segunda oportunidad a esta película que creo que lo merece.

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