Dancing Queen (Lee Seok-hoon, 2012)

Dancing Queen‘ es una comedia romántica coreana. Este axioma sería suficiente para definirla si no fuera porque aquí no hay enredo ni enamorados que se odian a primera vista pero que se desean en secreto, como suele ser lo habitual. No, aquí ese argumento se ha sustituido por uno más convencional y creíble: un matrimonio de mediana edad, sus tribulaciones, sus miserias cotidianas, su amor infinito desgastado por el paso del tiempo.

‘Dancing Queen’ es una película original dentro de la media por dos motivos. El primero de ellos es que escapa a las constantes de su género, uno muy consolidado dentro del cine comercial coreano. Pero, claro, cualquier aficionado a esta cinematografía sabe que los surcoreanos se saltan las constantes de un género a la mínima de cambio. El segundo es la tipología de los personajes. Corea del Sur es una sociedad que ha evolucionado quizás demasiado rápido, por eso a veces conviene recordar que la clase media es todavía muy joven y que aún quedan restos de algo que no tiene nada que ver con la modernidad ultracapitalista y superguay que nos intentan vender siempre. Uno de esos rasgos es un machismo galopante y que perdurará todavía durante un par de generaciones, por lo menos.

La cinta habla del machismo imperante (no me atrevo a decir “critica”) a través de la historia de una monitora de aeróbic de mediana edad (interpretada, irónicamente, por la superestrella de la música Uhm Jung Hwa) cuyo sueño es convertirse en cantante y que, inesperadamente, está a punto de conseguirlo hasta que su marido, un mediocre abogado, pero perfecto representante del “coreano medio”, encarnado por el siempre solvente Hwang Jung-min, recibe la oferta de presentarse como candidato a la alcaldía de Seúl en las próximas elecciones. El conflicto estalla porque, claro, un aspirante a alcalde no puede estar casado con una cantantucha de K-Pop de tres al cuarto. Hábilmente, la cinta habla del imparable ascenso de la clase media surcoreana, confrontando al protagonista con los mandos del partido político al que pretende representar en las elecciones y a su esposa con nada menos que Lee Hyori, la Madonna coreana, que se ríe de la pobre señora cuando ésta se presenta a un concurso musical televisivo. El director parece querernos decir que el asalto a las posiciones privilegiadas está consumado y que cualquier persona del montón puede acabar triunfando en la música o dirigiendo una ciudad. Al final, como en toda comedia que se precie de serlo, todo se resuelve (más o menos) satisfactoriamente, y podemos disfrutar del debut de la aspirante a artista en uno de los números musicales más horteras de la historia del cine coreanos.

Lo verdaderamente transgresor hubiera sido que la protagonista se presentase a la alcaldía de Seúl. Lo de convertirse en cantante sexy está ya muy visto. Pero se puede extraer una última reflexión de ‘Dancing Queen’. No es que las mujeres pueden lograr aquello que se proponen, sino que esta cinta habla directamente a las mujeres, porque, aunque Seúl no cuente con una alcaldesa, sí cuenta con una legión de espectadoras, a cuya medida se diseñan nuevas películas, no excesivamente originales pero que contienen un mensaje fresco dentro del un tanto anquilosado género de la comedia romántica.

Lo mejor: el buen hacer de los actores.
Puntuación: 5/10

2 comentarios sobre “Dancing Queen (Lee Seok-hoon, 2012)

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