Pietà (Kim Ki-duk, 2012)

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¿Por qué una película opta por una visión del mundo u otra? Si lo que nos ocupa es el cine comercial, esta visión será la más accesible para mayor número de espectadores, que se sentirán así atraídos hacia la cinta como las moscas a la miel. Si hablamos de trabajos “artísticos”, esta visión será una prerrogativa del director, que ofrecerá una panorámica de su mundo interior. ‘Pietà‘, de Kim Ki-duk, nos presenta un mundo feo, vicioso, violento, cruel. Nadie puede juzgar esta concepción, porque, simplemente, es así cómo el director percibe el mundo.

Pero es cierto que esa extrema sordidez puede llegar a parecer impostada. La Corea de Kim Ki-duk es fea y oscura, justo el reverso de la que asoma en las arrebatadas fantasías románticas de Kwak Jae-Yong (‘Windstruck‘), pero se nos antoja más falsa porque no hay ningún atisbo de belleza o bondad en ella. Si una de las mayores virtudes de una pintura es el equilibrio, quizás también debamos demandarla en las películas. Pero, a pesar de algunos bellos planos desperdigados a lo largo de la cinta, y aunque, al final el director ensaye una catarsis de los personajes, solamente perduran el dolor, la soledad, lo feo.

Este fin desolador podría emocionar al espectador si no fuese porque nada de lo anterior es creíble: ‘Pietà’ me parece una colección de vacuas sordideces que no llevan a ninguna reflexión. Si suprimimos todos estos detalles macabros (las amputaciones, los abusos sexuales) le primera parte de la historia es un flojo telefilm de sobremesa. La estética un poco trasnochada de cámara digital en perpetuo movimiento no ayuda, ni los actores, en especial un sobreactuado Lee Jung-Jin. Progresivamente, remonta ligeramente para acabar asemejándose a una de esas enrevesadas historias de venganza de Park Chan Wook. En resumen, en conjunto, ‘Pietà’ parece una mezcla entre un Kim Ki-duk y un Park Chan Wook grabada por un admirador aficionado.

Contrariamente a sus últimos trabajos, en los que la premisa inicial era muy estimulante pero la historia se iba diluyendo en soluciones absurdas, ‘Pietà’ empieza mal y termina regular, pero no ofrece nada original ni trascendente, haciéndome añorar los tiempos no ya de ‘Primavera, Verano, Otoño, Invierno… y Primavera‘, incluso los de ‘Dream‘.

Nota: 4/10
Lo mejor: el contraste entre la belleza de algunos planos con el feísmo dominante.

2 comentarios sobre “Pietà (Kim Ki-duk, 2012)

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