A Werewolf Boy (Jo Sung-Hee, 2012)

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Sí, la comparación más fácil es con la saga ‘Crepúsculo‘, y comprobado que a los coreanos les encanta copiar el éxito yanqui de turno, lo evidente es pensar que ‘A Werewolf Boy‘ no es más que una revisitación de las historias pergeñadas por la inefable Stephanie Meyer, pero sustituyendo al vampiro por un hombre lobo. Ah, es verdad, que la Kristen Stewart también se queda prendada de un hombre lobo, o el hombre lobo de ella, no lo puedo precisar. Entonces solamente han eliminado al vampiro de la ecuación y listo. Pues no: esta cinta es mucho más que un Crepúsculo a la coreana.

En su mayor parte, ‘A Werewolf Boy’ es lo que ‘Crepúsculo’ debería ser: un cuento de hadas romántico, que no empalagoso, con la sociedad interponiéndose entre los amantes por el mero hecho de que son diferentes, aderezado con misteriosos orígenes, escenas de acción, unas gotas de humor, un poco de mala leche y hasta crítica social (esos ricos altaneros y esos pobres humillados). Vamos, justo la mezcla que te esperas de una buena película coreana.

Porque la cinta se transforma primero en una suerte de remake pseudocómico de ‘El pequeño salvaje‘ de François Truffaut, y después, en un blockbuster de superhéroes en toda regla, con villanos taimados, conspiraciones gubernamentales, poderes alucinantes, científicos locos y ciudadanos de a pie pillados en medio.

Pero este mezcla de géneros, que a priori parece un despropósito, logra un resultado muy sólido gracias a un guión bastante mesurado, que va dibujando un soberbio crescendo sin dar grandes bandazos, como si se tratase del movimiento de una sinfonía, unas interpretaciones brillantes, lejos del histrionismo de las de películas similares, en especial la de Song Joong-Ki, que no dice prácticamente ni una palabra en todo el metraje, y una fotografía soberbia, que parece homenajear a Norman Rockwell (como ya hacía ‘Spider-Man 2’) y que enmarca a la perfección el romance de cuento, con esos bellos colores cálidos que rodean a los amantes como un halo, que desaparecen durante la parte superheróica, para reaparecer justo al final, un final que es como un sueño, como el final de ‘A moment to remember‘, un pequeño trozo del paraíso después de acercarse peligrosamente las fronteras del infierno. Apoteósico.

Nota: 8/10
Lo mejor: la superlativa interpretación de Song Joong-Ki y esa fotografía de dibujo de Norman Rockwell.

3 comentarios sobre “A Werewolf Boy (Jo Sung-Hee, 2012)

  1. La acabo de ver, y no la esperaba tan amor, la verdad. Luego es que las películas coreanas románticas y tal siempre acaban poniéndome ñoña, no sé de qué me sorprendo. Pero la historia de cómo se va construyendo la relación de ellos me parece tan bonita y mágica…y bueno cuando se va acercando el final. Qué sufrimiento.
    ¿Soy la única que ha pensado en el final de Eduardo Manostijeras? Ese villano, cómo todo se vuelve en contra de ellos y él es tachado de monstruo, como van a perseguirlo para matarlo, sabes que tienen que separarse… ¡Incluso hay nieve! ¡Y ella de mayor con su nieta! Y él permanece igual, aunque ella haya envejecido.

    1. Pues no había caído en el parecido con Eduardo Manostijeras pero totalmente de acuerdo, está claro que el final sobre todo es un homenaje-revisitación-plagio de la de Tim Burton.

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