The Turning Gate (Hong Sang-soo, 2002)

The turning gate

Antes de nada, debo reconocer que el cine de Hong Sang-soo me produce una profunda antipatía. Pero seguramente no sea culpa de este realizador, sino mía. Quizás entré en su filmografía demasiado pronto o demasiado tarde, o esperaba encontrar otra cosa diferente a la que encontré, o simplemente no pueden gustarme sus trabajos porque no tengo la sensibilidad necesaria para deleitarme con su cine áspero y difícil, que paladares más exquisitos devorarán con delectación. Supongo.

Compré el pack de DVDs que editó hace unos años Intermedio como un modo de compensar todo lo que recibía del cine coreano. No se editan muchas pelis coreanas en nuestro país. Y son menos las que llegan a la cartelera. Por lo que hay que recibir con entusiasmo cualquier iniciativa de dar a conocer a un cineasta coreano por estos lares. Y más si se trata de cine de autor que lo tiene complicado para llegar a su potencial público si no es a través de festivales y filmotecas, ya que NUNCA se programará en televisión. Por eso, la mayoría del cine coreano que consumo viene de Internet, y sus autores no reciben nada a cambio de mi visionado. Así que, por todas esas obras maestras procedentes de Corea que había visto, Hong se llevó mi dinero.

Y empecé disciplinadamente el pack con ‘The Turning Gate‘, también conocida como ‘On the Occasion of Remembering the Turning Gate’, la más antigua de las películas que contenía el cofre. ‘The Turning gate’ está bien, es lo mejor que puedo decir de ella. Es una cinta que narra la peripecia de un director de cine en horas bajas que viaja a una ciudad que no es la suya con un amigo a conocer a una fan de sus películas pero acaba persiguiendo a otra mujer que, literalmente, le da con la puerta en las narices.

La historia, por lo que parece, es autobiográfica (Hong siempre habla de directores de cine y sus problemas con las mujeres) y sus referentes cinéfilos más evidentes son las cintas de Eric Rohmer. De hecho, la todopoderosa compañía francesa MK2 figura entre los productores. Se puede decir que es una película contemplativa, en cuya plácida superficie se esconden muchas cosas y muy turbias. Pero yo tiendo a pensar que solamente es una francesada algo vacua y pretenciosa. Y eso que es la cinta que más me gusta de Hong Sang-soo, pues contiene un argumento que parece llevar a algún sitio y el protagonista no me provoca ganas de vomitar. Que sí, que los hombres coreanos son insoportablemente machistas, y así lo refleja el realizador, y el cine contemplativo es estupendo (me encanta Rohmer, por ejemplo), pero a muchas de las obras de Hong no les veo la gracia. En esta ‘Puerta de la vuelta’, por lo menos su sordidez y morosidad parece tener un sentido, demostrando que el azar no siempre nos lleva por el mejor camino. Así, en la historia se escucha el eco de ‘Le signe du Lion‘, pero a un nivel más trivial.

Más tarde perseveré en la obra de Hong Sang-soo, aunque con consecuencias nefastas. Más consideraciones sobre el tema en la reseña de ‘Woman Is the Future of Man’.

Nota: 6/10
Lo mejor: lo descarnado del asunto en general.

Un comentario sobre “The Turning Gate (Hong Sang-soo, 2002)

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